Vividor en plena muerte. Melómano maniático. Lector de tinta y papel. Citadino violento. Transeúnte emputado y a toda prisa. Niño de siete años. Asqueroso fetichista. Bi(tri)polar. Envidioso de los tardígrados. Mal purista del idioma. Misántropo ataviado de filántropo. Melómano volador. Infantil. Patético. Ídolo. Gato negro.
Usa cualquiera de las definiciones previas o inventa una propia para entenderme y entender lo que leerás en estas líneas. Yo no quiero que me lean en todo el mundo, no me urge ser conocido, quiero morir en la paz del anonimato. Escribo porque me gusta, porque lo necesito y porque puedo hacerlo (algunos dicen que lo hago bien, yo digo que su teoría es incorrecta). No soy normal y no busco serlo/ Soy anormal y estoy argulloso de ello.
Todos impregnamos de nuestra sabiduría las teclas de, computadoras, hojas, servilletas, paredes y/o pieles cuando escribimos.
Así que, bienvenido al lugar donde mis opiniones, ideas, inseguridades, miedos, y demás son vertidos sobre una base de bites intangible.
Bienvenido, naufrago de la red, a mi humilde isla de cemento.